Trump se niega a firmar la ley de vivienda: ¿cómo afecta a quienes buscan comprar o alquilar?
· Telemundo McAllen (KTLM)

Un amplio paquete legislativo destinado a reducir los costos de la vivienda y fomentar la construcción de más casas obtuvo esta semana la aprobación bipartidista del Congreso, pero se ha topado con un obstáculo importante para convertirse en ley: el presidente Donald Trump. La Casa Blanca había apoyado la Ley "21st Century ROAD to Housing" (Camino hacia la Vivienda del Siglo XXI), pero el miércoles Trump canceló la ceremonia de firma del proyecto, afirmando que no promulgaría la medida hasta que el Congreso aprobara una legislación que exigiera prueba de ciudadanía a todos los votantes. Aquí le explicamos los detalles. ¿Qué importancia tiene esta legislación sobre vivienda? La medida es el resultado de meses de negociaciones entre legisladores, quienes combinaron docenas de proyectos de ley para abordar cómo el acceso a una vivienda asequible —tanto para inquilinos como para aspirantes a propietarios en EEUU— se ha vuelto cada vez más difícil para muchos estadounidenses. El proyecto de ley reduciría las regulaciones federales, agilizaría las revisiones ambientales, aceleraría el proceso de construcción y frenaría la influencia de los grandes propietarios corporativos al limitar su capacidad para comprar viviendas unifamiliares. No obstante, no es una solución mágica para todos los factores que contribuyen a la falta de asequibilidad de la vivienda, incluida la escasez de mano de obra en la construcción, el aumento de los costos de los seguros y años de crecimiento salarial estancado frente al fuerte incremento de los alquileres y los precios de las casas. Aun así, el proyecto ha recibido un amplio respaldo del sector inmobiliario —incluidas organizaciones que representan a constructores y propietarios de complejos de apartamentos—, así como de defensores del acceso a la vivienda. "Necesitamos que se construyan más viviendas, y una legislación que elimine las barreras a la construcción es exactamente lo que el mercado requiere en este momento", señaló Daryl Fairweather, economista jefe de Redfin. "Es posible que los compradores que esperaban un alivio tengan que esperar aún más; en un mercado ya carente de inventario, es una noticia difícil de asimilar". ¿Qué llevó a los legisladores a aprobar la primera gran ley de vivienda en décadas? La vivienda se ha convertido en un tema candente entre los votantes en los últimos años, a medida que la propiedad de una casa y los alquileres en muchas zonas resultan menos asequibles para gran parte de la población estadounidense. El mercado inmobiliario de EEUU ha estado estancado desde 2022, cuando las tasas hipotecarias comenzaron a subir desde los mínimos registrados durante la pandemia. El año pasado, las ventas de viviendas usadas en EEUU se mantuvieron prácticamente sin cambios, estancadas en su nivel más bajo de los últimos 30 años. Aunque las ventas se aceleraron en mayo alcanzando su ritmo más rápido desde diciembre, siguen situándose cerca de una tasa anual de 4 millones —muy por debajo de la norma histórica, que ronda los 5.2 millones—, limitadas en parte por las elevadas tasas hipotecarias. Años de precios de vivienda disparados, especialmente a principios de esta década —cuando unas tasas hipotecarias históricamente bajas alimentaron un frenesí comprador—, han dejado a muchos posibles compradores fuera del mercado. Asimismo, la escasez crónica de viviendas en venta a nivel nacional, debida en parte a años de construcción de obra nueva por debajo de la media, ha contribuido a mantener altos los precios incluso durante una prolongada caída de las ventas. Los precios de la vivienda han aumentado un 54% a nivel nacional desde 2020; el año pasado, el precio mediano de venta de viviendas unifamiliares existentes casi quintuplicaba la mediana de los ingresos familiares, según investigadores del Centro Conjunto de Estudios de Vivienda de Harvard. Por su parte, los inquilinos apenas han notado mejoras en la asequibilidad. Aunque la mediana del alquiler mensual en EEUU lleva casi tres años descendiendo, en mayo seguía siendo un 17.2% más alta que antes de la pandemia, según datos de Realtor.com. ¿Qué ocurre si el proyecto de ley no se aprueba? Uno de los mayores obstáculos para acceder a la propiedad de una vivienda ha sido el desequilibrio entre la oferta y la demanda en muchas zonas del país. Cuando hay menos viviendas en el mercado, los precios tienden a mantenerse elevados incluso durante una desaceleración económica. Por el contrario, cuando las tasas hipotecarias son bajas, los compradores compiten por una oferta más reducida de viviendas, lo que hace subir los precios. El proyecto de ley sobre vivienda ayudaría a aumentar la oferta habitacional, especialmente en lo que respecta a viviendas más pequeñas y asequibles para quienes compran por primera vez. La normativa modifica las reglas vigentes para impulsar la construcción de viviendas prefabricadas —que suelen ser más asequibles que otros tipos de obra nueva— y amplía el acceso a préstamos respaldados por el gobierno para incluir la construcción de viviendas independientes que el propietario pueda alquilar. El proyecto también asigna nuevos fondos para que las comunidades transformen infraestructuras abandonadas en viviendas y establece directrices para aquellas localidades que deseen reformar normativas de zonificación obsoletas, las cuales a menudo limitan los grandes proyectos residenciales. "No hará que la vivienda sea más asequible de la noche a la mañana, pero en los próximos años veremos una mayor construcción de casas adosadas, viviendas multifamiliares y unidades de vivienda accesorias (ADU)", señala Fairweather, quien afirma que esta oferta adicional "aliviará la presión sobre los precios de la vivienda y facilitará a los compradores el acceso al mercado". ¿Qué pasa con los inquilinos? La legislación incluye un amplio conjunto de disposiciones, como la ampliación de la asistencia gubernamental para el alquiler y de los programas de construcción de viviendas asequibles, así como medidas para incentivar a los gobiernos estatales y locales a facilitar la construcción de nuevas casas y apartamentos; esto incluye financiación federal para aquellas localidades que superen la tasa media de construcción de viviendas. Además, el proyecto de ley elevaría los límites en cuanto al número de unidades de vivienda pública que pueden recibir financiación para renovaciones y establecería formalmente un programa de recuperación para agilizar la entrega de fondos a comunidades que se reconstruyen tras un desastre. También exige nuevas medidas de protección para los inquilinos. "Las familias sufren la pesada carga de unos costos de vivienda que llevan décadas aumentando", afirmó el alcalde de San Diego, Todd Gloria, presidente de la Conferencia de Alcaldes de EEUU. "No hay tiempo que perder. Sin una intervención federal, el déficit de vivienda en Estados Unidos seguirá creciendo, acumulando un rezago adicional de 2 millones de unidades en los próximos cinco años". ¿Qué sucede si la firma del proyecto de ley se retrasa semanas o más tiempo? Aunque se considera un paso importante, la capacidad del gobierno federal para dictar aspectos como el número de viviendas que se construyen o los precios de los alquileres es limitada, dado que la mayoría de las normativas de construcción —como las leyes de zonificación— y otros aspectos inmobiliarios dependen de los gobiernos locales y estatales. Por tanto, aunque el proyecto de ley sufra retrasos, no habría tenido un impacto inmediato en los precios locales de la vivienda, por ejemplo. Sin embargo, sí retrasaría nuevos proyectos de construcción que, de otro modo, tal vez no recibirían luz verde. "Cuanto antes se convierta este proyecto en ley, antes se beneficiarán los constructores y compradores de viviendas de sus efectos derivados", señaló Danielle Hale, economista jefa de Realtor.com. "Incluso si el presidente firmara el proyecto de inmediato, muchas de las disposiciones tardarían en influir en la planificación de los constructores y en los proyectos en curso; así que, en cualquier caso, pasará un tiempo antes de que los consumidores perciban los efectos de esta legislación". ¿Qué sigue ahora? La decisión de Trump de no promulgar la ley el miércoles podría acabar retrasando únicamente de forma temporal la entrada en vigor de la medida. La Cámara de Representantes aprobó el proyecto de ley el martes con 358 votos a favor y 32 en contra, mientras que el Senado lo hizo el lunes con 85 votos a favor y 5 en contra. Ese nivel de respaldo constituye lo que coloquialmente se denomina una mayoría a prueba de veto. No obstante, si Trump vetara la medida, el Senado y la Cámara tendrían que votar nuevamente para anular el veto. Puede que no se llegue a ese extremo. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, dijo el miércoles que había hablado con Trump ese mismo día y que confiaba en que el presidente firmaría el proyecto de ley. "Cuando analicemos los detalles del proyecto de ley, el presidente comprenderá que es un buen producto", afirmó Johnson.
Resumen con IA · Fuente: Telemundo McAllen (KTLM) →
